Las lluvias en el viñedo

¡¡Hola Wine Lovers!!

¿Cómo están?

Hoy les quiero platicar sobre la lluvia, ese factor tan importante para las plantas que favorece la disolución de los nutrientes para facilitarles su absorción.

Yo antes de hacer esta nota me preguntaba, ¿cuánta agua necesita la vid?, ¿las lluvias torrenciales afectan la calidad de la uva?, ¿qué pasa en las zonas vinícolas en las que no llueve mucho?

Y bueno, investigando un poco sobre el tema descubrí que para el caso del viñedo, lo importante no es el volumen de las precipitaciones que recibe durante el año, ya que existen grandes zonas vitivinícolas en las que hay muy altas o bajas precipitaciones, sino en qué momento del ciclo vegetativo en caen estas lluvias.

Ahora les explico más a detalle…

Cuando las precipitaciones caen en otoño e invierno son benéficas para la vid, pues revitalizan el viñedo y ayudan a crear una reserva hídrica que le beneficiará cuando el calor llegue, pues va a necesitar agua durante el ciclo vegetativo, es decir, cuando vuelva a brotar.

Por el contrario, cuando la lluvia llega durante la primavera ésta puede afectar el tamaño de la cosecha; mientras que las precipitaciones que caen justo antes de la vendimia pueden afectar la calidad del fruto, ya que diluyen los azúcares y ácidos además de romper el balance aromático de la uva.

La calidad final del producto siempre dependerá de las condiciones en las que creció y se desarrolló la vid. Cuando hay presencia de mucha lluvia y baja temperatura, el vino que se obtendrá será más fresco y ligero. Mientras que si tenemos presencia de altas temperaturas y poca agua el fruto será más pequeño y como consecuencia el vino será más consistente.

Sin duda, la consecuencia más temida de la lluvia son las enfermedades fúngicas, las cuales pueden expandirse rápidamente por el viñedo y echar a perder la cosecha. 

Nos leemos en la próxima para seguir entendiendo un poco más sobre este maravilloso mundo del vino.

Hasta pronto.

Deni 🍷🍇💜