¡Catando ando!… pero, ¿qué es catar?

Comencemos por el principio, definamos catar como: “el examen de las propiedades organolépticas de un producto realizable con los sentidos”.

Entonces, en palabras más sencillas, catar implica probar “algo” con atención, apreciar su calidad por medio de los sentidos, en específico del gusto y del olfato.

Lo que me encanta del proceso de catar, es que ahí se refleja la vida de cada persona. Es como un repaso de nuestra historia, de lo que hemos olido, degustado y saboreado. Se trata de algo tan íntimo y personal que es justo lo que lo hace especial, cada quien tendrá sus propias referencias diferentes a las de todos los demás.

Las catas de vino se dividen en tres fases:

  1. Visual
  2. Olfativa
  3. Gustativa

 

Fase Visual

En esta fase podemos identificar si el vino tiene limpidez o, por el contrario, presencia de sedimentos. Nos ayuda a tener una idea sobre su edad, dependiendo los tonos que presenta. Podemos descifrar si se trata de un vino con alto contenido alcohólico, o no; y su brillantez nos indica si está sano o si ya no se encuentra en óptimo estado.

Fase Olfativa

Se realiza a dos tiempos. Primero a copa quieta, es decir, sin haber agitado el vino. En esta fase identificaremos los aromas primarios, los que nos hablan de la variedad de uva y el terruño donde fueron cultivadas. Estos aromas son los más volátiles, así que no necesitan movimiento para ser percibidos.

Posteriormente procedemos a agitarlo ligeramente para liberar los aromas secundarios, los que proceden de la fermentación y del propio proceso de elaboración del vino. Y por último volvemos a agitar para poder percibir los aromas terciarios, aquellos que provienen de la crianza, conservación y envejecimiento del vino.

Si quieren saber más sobre los aromas del vino les recomiendo leer estas dos notas:

Clasificación de los aromas en el vino

Aromas del vino

Aromas y más aromas que podemos detectar en vinos

Fase Gustativa

Durante esta fase debemos tomar un trago de vino, mantenerlo y distribuirlo por la boca. Que toque lengua, encías, paladar, ¡todo!; sólo así podremos apreciar los sabores y texturas que tiene para mostrar.

Posteriormente procedemos a tragarlo, en ese momento los aromas se volatilizan y suben hasta la nariz por la cavidad interior, así también percibimos el sabor por la vía retronasal.

Ahora ya pueden empezar a practicar en casa, recuerden que lo más importante es dedicarle tiempo a cada vino, únicamente así iremos desarrollando nuestros sentidos y cada día seremos capaces de identificar más aromas y sabores.

Nos leemos en la próxima.

Deni 💜🍇🍷

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